Qué aburridos están algunos. Será porque no hay cosas que arreglar en este país y más en estos momentos de crisis. Pero hay quien se aburre y se dedica a crear polémicas absurdas. Menos mal que, al final, esta vez el sentido común se ha impuesto y se ha zanjado la cuestión.
El caso es que el Consejo Escolar de Cataluña propuso la semana pasada cambiar el nombre de las vacaciones de Navidad y Semana Santa por vacaciones de “invierno” y de “primavera”, con el objetivo de eliminar las referencias religiosas. La Generalitat, que se ha planteado aprobar esta medida, ha decidido finalmente mantener los nombres tradicionales de las vacaciones.
Sin embargo, al margen del resultado, el planteamiento de esta polémica pone de manifiesto cuál es la preocupación de las autoridades educativas catalanas, que al parecer está lejos de afrontar problemas como la calidad educativa, el alarmante incremento del fracaso escolar o la violencia en las aulas, pues hay otros que por lo visto son mucho más importantes para la formación de los alumnos.







